sábado, 12 de mayo de 2012

Hoy me has faltado tú, 17.

Posiblemente no leas esto nunca, seguramente no te diga que te pases por aquí y ni mucho menos que esto va por ti, llevo tantísimo sin escribir que me cuesta demasiado y más cuando no sé explicar qué es lo que me pasa. Ahora mismo me pasa... tu nombre por la cabeza muchas veces por minuto, pero es extraño, verás...
Tú no lo sabes pero eres genial, o no quieres verlo. Tienes esa costumbre horrible de infravalorarte cuando estás muy por encima de la mayoría de las personas. Sé que debajo de esa coraza hay un alma que siente y sufre, que tiene problema y necesita ayuda en algunas ocasiones. Y no me dejas, no dejas a casi nadie que mire en tu interior y eso es lo que me atrae a ti. Quiero entrar en tu mundo y saber qué piensas o qué necesitas. Seguiré intentándolo hasta que te rindas o una de mis 'estúpidas sonrisas' te debilite tanto que te vuelva transparente. 
Recuerda no hace mucho. Yo estaba tan mal y tú estabas tan ahí, no sé, nunca preguntas quién es quien me jode, ni el por qué me jode, sino que me dices que soy tonta, que estás ahí, que si un piti y hacer el indio un rato, que si Justin, que 'si tarareas, yo te sigo'... Eres más que una hermana, hostia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Por escribir...

Tengo esto abandonado, lo sé, pero ya no le veo el sentido como se lo veía antes. Lo usaba como diario y resulta que todo el mundo, ajeno o cercano a mí, lo lee por saber a quien me estoy tirando. Pos oc.
Vengo a desahogarme, como siempre. Últimamente me ha dado por culpar a las hormonas, pero sé que esto viene de mucho más adentro y bueno... me siento mal desde hace unos días. No sé que me pasa que todo me parece una mierda. Hace, nada, joder, semanas, la estaba besando y no pensaba que terminaríamos así, cogiéndole asco. No estaba totalmente contenta, pero sí muy ilusionada y bueno, un palazo más que sumo a mi lista de fracasos. Luego llegó ella, otra vez y es extraño... porque... estoy a gusto, pero yo que sé, no como antes. Me odio en serio. Y todo esto tendría que contártelo a ti, que eres el único que me puede ayudar, y lo sabes, pero estás pasando olímpicamente y ya no sé cómo pollas gritarte que necesito tu consejo.
Entre unas cosas y otras me siento solísima, e ignorada. Porque mientras reflexiono (aunque no escriba), estoy llorando, aquí, delante del PC, rodeada de las personas a las que más le importo, se supone, y bueno, se ve que la TV está más interesante...
Así que un cleenex y pa'lante. Y las paranoias que me monte, igual las desmonto. Y si me siento sola, pues me compro otro pez hasta reventar la pecera. Y si estoy agobiada, a parar el tiempo, enchufarme los auriculares y dejarme llevar por mi mejor amiga, la música.

domingo, 26 de febrero de 2012

Slow



Ardió el colchón donde tú y yo mojamos nuestros flacos huesos secos, tiritando de un amor tan prieto, y dulce como no pensé que habría algo tan dulce como tú.

sábado, 25 de febrero de 2012

Pos oc.

Después de casi un mes sin escribir nada, porque nada de lo que me pasa lo consideraba interesante, llega anoche y me deja sin palabras. Otra vez, la persona que creía que sería muy buena opción para tenerla a mi lado, se ha ido. Otra vez, la culpa tiene que ser mía, que soy la mala malísima. Los cojones.
¿El por qué? Pues ni idea, y con alguna que otra rondándome la cabeza. Pero sinceramente paso de buscarle la quinta pata al gato, está claro que por mucho tiempo que pase no vas a madurar nunca; vives en un mundo tan irreal que soy incapaz de entenderlo. Y ahí te dejo, con tus sentimientos abstractos, tu puñetera sonrisa, tu nublo en la cabeza... en fin y etcétera.
Que sí, que vale, me he pasado la semana de un pasotismo increíble que se acentúa demasiado porque estabas tan acostumbrada a que fuera yo la que iba detrás como rogando. Pero mis motivos tendría. Y no te lo voy a decir, porque básicamente mi vida es la que menos te interesa, y yo no gano nada dando la tabarra.
Un consejo: piensa las cosas dos veces, o mejor, ni te las plantees.

Unfollow you.

sábado, 28 de enero de 2012

PD

Te quiero. Y te quiero dar las gracias por regalarme esas sonrisas contagiosas, esos abrazos eternos y esas ganas locas de quererte a mi lado siempre.

lunes, 23 de enero de 2012

Joder, que feliz me siento.

Soy así todos los días. Empezando por la mañana, siempre lo mismo, bajo a verte y me tengo que contener las ganas de darte los buenos días como Dios manda. Luego me pones esa carita irresistible y es que, te lo juro, no puedo, tú ganas. Y te beso como si no lo hubiera hecho en cien años. En las tardes hago malabares para escaparme e ir a verte aunque sea 10 minutos. Que sí, que es poco tiempo, pero tengo un don para congelar las agujas del reloj y hacer que se conviertan en horas. Me encanta estar a solas para decirte que te quiero más que tú a mí, pececito. Y llega la noche y espero a que el LED parpadee y por supuesto seas tú, recordándome que soy una tonta y una rara. Que me da igual, por ti soy lo que tú quieras que sea. Me ducho a la velocidad de la luz para evitar echarte de menos y poder seguir hablando. Con los auriculares puestos. Esa canción tan mágica que me trae recuerdos tan buenos, y la nueva, que me ha hecho volver a conocerte. Y te lo juro, encantadísima estoy de haberte vuelto a conocer. Llegan las doce y media y empezamos a despedirnos un cuarto de hora antes. Nos da por pensar, si antes nos dormimos, antes llega el nuevo día, ¿no? Pues genial, me despido recordándote que eres la única que me hace sentir así. Que quizá no lo escriba con estas palabras, pero aunque sean dos puntitos y un paréntesis significan eso. Y así acaba un día perfecto, un día más a tu lado. Tumbada en la cama, escuchando todas las pistas que marcaron esos momentos, pensando en ti. ¿Sabes qué? No sé, pero la letra de las canciones entran por mis tímpanos y me calan tan dentro, que puedo sentir la suavidad de tus labios rozando los míos. Y es ahí cuando me quedo dormida y viajo a ese mundo donde tú me esperas y podemos ser sólo nosotras sin tener que escondernos ni dar explicaciones a nadie. (L)