Es recordar tu nombre, y un nudo se ata a mi garganta impidiéndome respirar. Sigo recordando, cada momento contigo, cada tarde, cada noche, cada beso, cada mirada, cada sonrisa que me sacabas, o cada pique, con tus tonterías de niño pequeño, cada tirón del moflete, cada alago, cada roce, cada silencio... Y es ahí, cuando todos mis recuerdos me teletransportan al pasado, a mi pasado contigo, a mi pasado perfecto, a aquellos días, a aquellos sentimientos... Y mientras, en mi presente, el nudo de mi garganta se hace aún más fuerte, y duele, duele muchísimo recordarte, duele hasta llorar. Duele aún más, saber que para ti soy sólo una más, y que todo lo que hemos vivido no está en tu memoria, fueron sólo momentos fugaces que para ti no significaron nada.
No es que yo viva en mis recuerdos, es que son tuyos, y yo, vivo para ti. Por mucho tiempo que pase, siempre serás especial, y nunca, óyeme bien, nunca te olvidaré. Quizá algún día deje de quererte, quizá... Pero mientras voy a estar aquí, vestida como la primera vez, con mi ilusión y mi sonrisa de niña pequeña, esperando a que tu tren vuelva, esperando algo que jamás ocurrirá, esperándote a ti.
Aunque, hay algo en mí, que me dice que sí, que siga adelante, que tú te anclarás en el pasado, que nunca más te echaré de menos, que no querré tus besos, sino los suyos.
Es cuestión de distancia y tiempo. Todo se quedará en el lugar que debe estar, y yo, nunca fui apropiada para estar a tu lado.