Me dispongo a despegar, me vale la pena marear, sangrar, decir, averiar, hacer el torpe. O me da por preguntar de dónde he salido y qué valdrá marcharme lejos, cambiarlo todo por un monte.
Quizás seas tú, quizá el control, quizá el fruto de un reventón, quizá lo perra que me vuelvo por la noche; quizá sea yo, quizá el temor, quizá el cariño al Rock'n'Roll, o las historias que nos llevan al reproche.
Me asusto y corro a pedir perdón, me pone mala esta situación, ¿¡por qué siempre al final algo falla!?
Nos vino a visitar la cruda realidad. Entró sin llamar...
Me conformo con bailar un rato con la felicidad, cantarle un blues, meterle mano, que me dé un toque.
Empezar a asimilar lo raro que es todo si no estás, andar así no hay bicho humano que lo enfoque.
Lo cambio todo y lo hago de un tirón, lío una vez más, pero al final...
Dos gotas se caen al mar. Una flota, la otra se ahoga. Las dos tiemblan por igual... se fué, su par pensó: "that's life".

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