¿Qué gracia tiene quererte si no lo hago siempre? He soñado que no existías para mí tal y como lo ERAS. Y, joder, qué sueño más feliz. Me veía a mí inmensamente feliz. Más que un sueño lo considero premonición, y me encantaría que lo fuera. Me encantaría que... Espera, qué estoy diciendo, si hoy por hoy, ya no eres nada para mí. Yo no sé que cosa me ha hecho abrir los ojos para darme cuenta de que no me aportas nada.

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