domingo, 4 de diciembre de 2011

one-

Piensas que mis labios son la puerta del paraíso, y no quieres ver que en verdad están envenenados. Dime, ¿qué harías tú en mi lugar? No voy a jugar contigo como lo han hecho conmigo, no voy a decirte que sí, porque no es así, pero tampoco voy a negártelo, porque el hecho de que me encantes es innegable. No sé qué debo hacer, sinceramente. Sin embargo, sí sé qué no debería hacer y aunque me cueste me contengo, te lo juro, no puedo evitar mirarte y pensar que eres increíble. Pero no puedo hacer otra cosa, sólo evitarte el sufrimiento que te ocasionaría atándote a mí.


Eres de lo bueno lo mejor, y yo, de lo malo lo peor.

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