jueves, 24 de noviembre de 2011

Fucking Nights

Una noche más, mis ánimos se encuentran en el subsuelo. No he hecho las láminas, paso, con esta fiebre sólo quiero beber leche calentita, jugar a mario kart y dar cabezadas cada veinte minutos. Ahora tendré que hacer la cena y ducharme, con el frío que hace en el baño, las baldosas estarán congeladas. Sé que esperan a que llegue mi hora para empañarse, igual que el espejo, que hace días me pregunta por qué ya no escribo tu nombre junto al mío. Luego iré a la cama, esto es lo que peor llevo. La almohada está cansada de secar lágrimas que derramo sin motivo concreto. Las sábanas se hacen un ovillo a mi alrededor para secar las gotas juguetonas que el albornoz no ha podido, aunque a veces pienso que me abrazan, quizá porque saben que me siento sola. Mamá no está cinco de cada siete días, papá no existe. Se escucha un leve maullido, sé que es ella. Son muchas las noches que espera a que me duerma y después se va. Es mágica, como el color de sus ojos, verdes por la tarde, azul por la mañana. Y sigo, llegan las dos y las tres, y ya no sé a qué más darle vueltas. Mi mundo está patas arriba. Un piti quizá me calme... Buenas noches.

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