martes, 15 de noviembre de 2011

Hoy.

El tiempo nunca estuvo de mi parte, ni el destino, ni mis amigos, ni mis padres. Siempre hubo algo que se oponía a mi felicidad contigo, y la verdad, no entiendo por qué. Dicen por ahí que me hacías sufrir, yo no lo veo así, al contrario, si me enamoré no fue por mero capricho, sino porque veía en ti a ese chico que me haría soñar y conocer lo que es el amor. Pero claro, puestos a oponerse, también te oponías tú, y supongo que hay es cuando florecía mi sufrimiento, y con él el odio de mi madre y los consejos de mis amigos. La verdad, no lo entiendo, tú no tienes la culpa. Nadie tiene la culpa de no sentir. Son cosas que pasan y yasta, una veces se gana y otras se pierde, yo estoy perdiendo la única vida que podría compartir contigo, y tú estás ganando el no tener que soportar a esa niña pequeña, que se dedica a cuidar la llama de tu recuerdo para que no se apague, por si algún invierno te da por volver, poder arrimarte a ella para no helarte. Porque ya sabes... mi corazón es un lugar tan frío, que si no fuera porque tu recuerdo sigue calentándolo, pensaría que es inexistente.

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