Yo soy el peón de mi propio ajedrez. Así que yo misma elijo a quién proteger, y si me da la gana, me la juego por una reina. Elijo también a quién me como y a quién no. Y antes de que me quieran comer, ya he comido yo. Y si decido armarme de valor, más vale que te guardes tus mejores jugadas para final, porque por muy insignificante que sea, podría sorprenderte con un Jaque Mate.

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