Hoy, ahora, concretamente ahora, me están entrando unas ganas horribles de llorar, un nudo en la garganta, apocamiento y falta de aire. A veces me siento desdichada, solo por el hecho de no saber qué es lo que exactamente estoy echando de menos. Esto no puede durar, esta tristeza no puede durar. Tengo que tenerlo presente e intentar controlarme. No hay nada que dure siempre, ni la felicidad ni la tristeza, ni siquiera la vida dura mucho tiempo. Llegará un momento en el que todo esto no me importará en absoluto, en el que podré mirar atrás y decir con toda tranquilidad “qué tonta fui”. Pero eso no es lo que quiero, yo lo que anhelo es que llegue ese momento y recordar cada instante por siempre. Hasta el fin de mis días, tener presente que tú marcaste mi vida y que eres imposible de olvidar.. Porque desde siempre mi ideología era partidaria de que no; que nada es imposible. Pero hace un rato me han hecho ver que sí, que las hay. Imposible es olvidar a quien más amas y has amado en tu vida, que a quien más le importas de todo el mundo le dejes de importar. Eso es imposible de olvidar, y nadie va a hacer que eso cambie. Nadie, ni nada.
Echo de menos aquel verano, aquellas locuras, aquellas sonrisas....

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