Parece que el riesgo hace que te acerques a mí, y que una cuerda tire de tí cada vez que me miras a los ojos. Es como querer hacer paracaidismo y saber que tienes más de un 60% de probabilidades de que no se abra, cuando quedan apenas algunos metros para golpearte contra el suelo. Ya sé que no tienes huesos de cristal, ni yo un corazón catalogado como mercancía frágil, que tampoco puedo asegurarte que no se vaya a romper en mil pedazos, ni que un vendaval arrase con todo aquello que era nuestro. Sólo puedo decirte que las oportunidades igual que vienen, se van y hay que aprovecharlas.
Mi mundo sólo espera tu próxima sonrisa escondida, esa que un día me enseñó a luchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario