Anoche los segundos se me hicieron horas, vi como las manecillas de reloj se movian muy lentamente, como pasa cada vez que no puedes dormir. Y asi era, no podía dormir, por mas vueltas que diera, por mas que buscase una posición cómoda, no podía. Todo intento era inutil, mi cerebro no mandaba la orden de dormir aunque mi ser lo rogara. No, lo único que hacia mi cerebro era pensar en tí, recordar las ocasiones en las que nos hemos visto, todas nuestras conversaciones, me hizo memorizar la forma de tus labios al sonreir, el brillo de tus ojos, el modo en el que se hincha tu pecho al respirar. Por alguna estraña razón solo podia pensar en ti, cada vez que cerraba los ojos en un vano intento de dormir y hacerte desaparecer de mi cabeza, solo te veía a tí y lo mas triste es que sé que a tí esto te da igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario