Y pasan los días sin rumbo ni trayecto y te haces creer que estás segura con tu situación, que no echas en falta a nadie y que te has autoimpuesto el olvido de esa persona, o por lo menos eres feliz acometiendo contra ese recuerdo...Y cuál es tu sorpresa cuando él, con un solo detalle, un solo gesto, se acerca de nuevo cuando tú quieres alejarte para olvidarle. Porque sabes que el único remedio para esta situación es huir, ya que no se puede olvidar un pensamiento ya anclado en tí.
Pero te duele porque creías haber asimilado ya la situación y otra vez retomado la tarea. Porque él es inalcanzable, es una duda constante, algo con lo que jugar y que te juega, un deseo nunca palpable pero siempre visible.
Y lo que más duele es que sabes que es tu pieza y sabes que cuando quizás esté mas cerca de tí y de tu contacto, él se encuentra sumido en otro paño. Quizás deba ser indiferente y es lo que llevaba a cabo, pero ¿qué puedes hacer cuando él te encuentra a tí y tu erez incapaz de negarte?, porque sabes que él y sus pequeños gestos son lo que te completan, y a pesar de que deseas alejarte...

No hay comentarios:
Publicar un comentario