Le atraigo hacia mí. Le beso el cuello, le giro la cara, y yo, pequeña vampira, sigo lamiéndolo mientras saboreo su colonia y escucho su respiración. Mi mano parece avanzar sola, por sus caderas, por su cintura, entre sus piernas, ¿a dónde pretende llegar?. Lo noto suspirar despacio, después ligeramente más de prisa mientras se agita entre mis brazos, hasta que algo cambia. He despertado a la fiera, que decide llevar él ahora el control.
Me relajo, esta noche, será inolvidable.
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