Que tienes una mirada que quita la respiración. Mientras nos miramos, la voz no me sale, porque ellos son los encargados de derretirme poco a poco por dentro, descontrolando todo mi sistema nervioso... Que no hay marrón más brillante que el tuyo, que se queda clavado y conecta directamente con el corazón. Que la forma de tu lagrimal me pierde, aun más cuando sonríes, cambiando ligeramente su forma para darle ese toque de simpatía. Y es que, de tantas veces sin poder dejar de observarlos, sé cómo están curvadas tus pestañas, cuánto parpadeas por minuto, cómo buscas entre la gente no sé qué cosa...
Ayúdame a buscarte defectos, que yo parece que no los veo...

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